Reflexión del día.
DECIR AL ABATIDO UNA PALABRA DE ALIENTO.
El Dios de la vida nos ha creado para vivir en comunidad,
nos ha dado la facultad de decirle a quien se encuentre a nuestro lado una
palabra de aliento. Como seres humanos dependemos de ello aunque nuestro
orgullo nos haga creer que no lo necesitamos. Jesús de Nazaret nos recuerda con
su vida y ejemplo lo mucho que hizo por los que le rodeaban, jamás dejo solo a
quien le seguía y creía en él, como tampoco nos deja solos en estos días.
La lectura del libro de Isaías nos recuerda que aun a pesar
de lo mucho que Jesús hizo por quienes le rodeaban, muchos le apalearon, le
golpearon, lo ultrajaron y le echaron salivazos; pero como estaba y confiaba en
Dios, no sentía lo que le hacían. En ocasiones puede pasar lo mismo con
nosotros, nos dedicamos a servir y ayudar a otros pero en vez de
agradecimientos recibimos lo mismo que recibió Jesús, los que creíamos que
estaban con nosotros terminan dándonos la espalda, pero como Jesús también
podemos confiar en Dios y no sentir nada de lo que hacen en contra nuestra.
Que esta semana santa y el salmo de hoy, nos recuerden lo
mucho que hizo Jesús por el prójimo y la manera como fue tratado. Pero que
sobre todo a pesar de las circunstancias, nunca nos cansemos de hacer el bien,
ya que Dios nos recompensara en vida, de lo contrario vana sería nuestra fe.
Tengamos la fortaleza, que a pesar de encontrarnos con muchos Judas Iscariote
en nuestra vida que terminaran traicionándonos, no podemos darnos por vencidos
ni devolver mal por mal y actuar con sabiduría como Jesús lo hizo.
¡Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor!
Amen.